Sábado Santo 2026: El más bello canto al Sagrado Decreto
El sábado 4 de marzo de 2026 amanecía, como el resto de la Semana Santa, con un formidable tiempo en la ciudad de Sevilla. El colofón a una extraordinaria Semana Mayor estaba por consumarse en el compás de María Auxiliadora, junto a nuestra querida Hermandad de la Trinidad.
Son los momentos previos a la salida una emotiva convivencia entre músicos de las tres bandas que acompañan los pasos de la cofradía trinitaria. Músicos trianeros, saleterños y cigareros que comparten anécdotas y vivencias que la Semana Sanga está dejando, y que se desean la mejor de las suertes para esta calurosa jornada.
Poco después de las 15 horas se abrían las puertas de la basílica y la percusión de nuestra banda juvenil marcaba el comienzo de la comitiva. Sones que ser perderían por el cancel mientras salían los ciriales que preceden el paso del Sagrado Decreto.
Precisamente con esa marcha, Sagrado Decreto, horaríamos a la memoria de su autor siendo la primera composición en sonar tras la protocolaria Marcha Real. El añorado Nicolás Turienzo Robles nos dejó el pasado verano, y no podíamos comenzar el Sábado Santo sin tener este recuerdo para su persona, amigos y familiares…
Una vez emprendido el camino hacia el centro de la ciudad el misterio procesionaba con sones del repertorio clásico cigarrero. Al llegar a siempre bulluciosa revirá de Orfila, sonó la marcha Llora la Esperanza, preludio musical que anunciaba lo que el público podría disfrutar minutos más tarde en ese mismo lugar, con la Virgen de la Esperanza Trinitaria.
Pero sin duda el momento más esperado del recorrido de ida tendría lugar en La Campana. Como ya pudimos explicar en el concierto La liturgia de la Pasión, la Hermandad de la Trinidad se encuentra trabajando en una nueva impronta para su paso alegórico, algo que afecta al nuevo misterio que está elaborándose, al andar de los costaleros y a la música, de la que forma parte indispensable la Banda de Las Cigarreras y en la que también se ha estado trabajando durante el año con la adaptación de cantos litúrgicos…
Todo ello convergió en la entrada en la carrera oficial, donde sonaron Más cerca, oh Dios, de ti, Anima Christi y Sagrado Decreto. Una entrada en Campana para el recuerdo de los cofrades trinitarios.
Ya de vuelta, una vez realizada la estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral, hubo momentos más populares como las dos cuestas, del Bacalao y del Rosario. En ellas sonaron marchas como Y fue azotado, Eucaristía y Agnus Dei en la primera, y Ante Anás… El Hijo de Dios, ¡Victoria! y Más cerca, oh Dios, de ti, en la segunda.
Sin embargo, el misticismo del misterio del Sagrado Decreto llegó a su punto álgido en las estrecheces de la zona de la Alfalfa… Allí sonó la recuperación musical que la banda ha preparado con mimo en este 2026. La música que Francis González Ríos dedicara a la Hermandad: Sonó Dios Padre, Dios del Amor.
Ya de «recogía», es imprescindible reparar en la calle Sol. Esa calle siempre especial para la Trinidad y donde músicos cigarreros y costaleros trinitarios no se guardan absolutamente nada. Refúgiame, Jesús, Salvador y Soberano, Yo soy la luz del mundo, Ante Caifás… El Hijo de Dios y Silencio, ante Herodes… El Hijo de Dios dieron buena cuenta de la simbiosis y el buen hacer de unos y otros, dejando momentos que se recordarán en nuestras tertulias cofrades durante todo el año.
Las ovaciones se sucedían tras cada chicotá, y como dice la típica frase… Lo mejor estaba aún por llegar. Una vez pasado el cancel trinitario, en la oscuridad que precede a la entrada, asistiríamos a una recogida para el recuerdo. Crucifixus, Ave María, Anima Christi y Más cerca, oh Dios, de ti sonaron creando un clima inédito al paso del Sagrado Decreto.
Un broche final al trabajo de todo un año, que tendría su colofón con los acordes de la Marcha Real y el final de Sagrado Decreto, ya en el interior del templo. Casi tres décadas de música cigarrera en La Trinidad que hablan de tabajo bien hecho y de saber adaptarse a lo que la Hermandad precisa en cada momento. Marchas solemnes, composiciones más populares o cantos litúrgicos, un abanico musical con un único objetivo: Enaltecer el Sagrado Decreto.
Fotografía: Pedro Sánchez