Jueves Santo 2026: Las calles del centro se vistieron de Cigarreras
El jueves 2 de abril de 2026 era uno de esos días en que, según el refrán, Sevilla reluce más que el sol. Y esto, en estos años de exilio cigarrero por las obras en la Capilla de la antigua fábrica de tabacos, tiene un sentido literal con la Hermandad de Las Cigarreras y su brillante salida desde la calle Sol.
Era el segundo año en que Las Cigarreras haría su estación de penitencia desde el templo de Los Terceros. Un ambiente extremadamente familiar para los músicos cigarreros por su antiquísima relación con la Hermandad de La Cena. El calor hizo acto de presencia en una Semana Santa que estaba siendo mayormente fresca, y los refrescos y cremas solares se dejaban ver en el lugar de la cita.
A las 17 horas se abrían las puertas y un reguero de capirotes morados inundaba con su inconfundible color el entorno de Los Terceros. Minutos más tarde asomaban los candelabros del paso de misterio que tallara Don Antonio Martín Fernández recibiendo un sol de justicia. Los sones de la Marcha Real y Agnus Dei, en un claro homenaje a la Hermandad anfitriona, levantaban los primeros aplausos a Nuestro Señor Atado a la Columna… Comenzaba nuestro Jueves Santo.
Del recorrido de ida hacia la carrera oficial destacan dos detalles… Un año más, el discurrir del misterio a son de palilleras frente a la Parroquia de San Pedro, y es que a la hora que pasaba la cofradía por allí aún se estaban celebrando los oficios. Y como suele ser habitual, el discurrir por la calle Orfila con música en homenaje a la querida Hermandad de Los Panaderos. Jesús en su Prendimiento, fue la pieza elegida en esta ocasión para llegar hasta el Soberano Poder.
Una vez en La Campana, tres composiciones para Nuestro Señor: Sanctae Crucis, Y fue azotado y Yo soy la luz del mundo, estreno de este año dedicada a todas las imágenes de Jesús de las hermandades a las que ponemos nuestra música. Una marcha de Manuel Alejandro González Cruz que sonaba por primera vez en este punto de la Carrera Oficial.
Justo antes de llegar la Catedral, los sones se cornetas tornaron en cantos litúrgicos para el misterio de la Flagelación. Sonaron Ánima Christi, Más cerca, oh Dios, de ti frente al Sagrario de la Catedral, y Ave María para entrar en la misma.
Una vez vividos los momentos más íntimos y especiales que un músico cigarrero puede experimentar en el interior de la Catedral de Sevilla, llegaba el turno de nuestros pequeños de Sagrada Columna y Azotes… Sus caras con los compases de la Marcha Real lo decían todo. El fruto al trabajo de todo un año, su música para el Señor Atado a la Columna.
Una vez pasados los Jardines de Murillo, la «banda grande» volvía a ubicarse tras el Señor, no sin antes dar una emotica ovación a la «banda chica», no solo por su desempeño tras el misterio, sino por ser el futuro de nuestra formación.
Y es entonces, con la noche del Jueves Santo en su pleno esplendor, donde asistimos a un recorrido de vuelta tan extraordinario como hermoso. Calles y sensaciones que nos guardamos durante estos años extraordinarios, y que tienen momentos álgidos como la calle San José y el saludo a la Hermandad de la Candelaria, con los sones de La otra mejilla y Ante Pilatos… El Hijo de Dios.
Momentos más populares como el discurrir por la plaza de la Alfalfa, donde ¡Victoria! y Hasta siempre, Soberano pusieron la banda sonora perfecta para un tramo más bullicioso que en el pasado año.
Y momentos más íntimos, tras salvar alguna complicación con los balcones de Sales y Ferré, como el discurrir por el paso por la calle Doña María Coronel y Bustos Tavera, a los sones de Gath Shemânîm o Cordis Mariae.
Como si de un suspiro del corazón se tratase, de nuevo estábamos en Los Terceros… La plaza del mismo nombre y la calle Sol que hacía unas horan eran una auténtica oda a la luz y los colores de un Jueves Santo, se tornaban en la solemne oscuridad que traía consigo la ya madrugada de Viernes Santo.
Eucaristía e Y fue azotado fueron las notas musicales que acompañaron a Nuestro Señor Atado a la Columna hasta la misma puerta del templo, donde una vez más sonó Cantemos al Amor de los Amores mientras los costaleros colocaban rápidamente el paso en su ubicación final.
Otro esplendoroso Jueves Santo con un recorrido y unas vivencias que a buen seguro guardaremos en nuestros recuerdos más preciados…
Foto: Arturo Galisteo