Ecos de cuaresma en el Patio de la Diputación
Sevilla ya respira vísperas y el calendario no da tregua. El domingo 15 de febrero de 2026, el Patio de la Diputación Provincial se convirtió en el escenario de la segunda edición del ciclo ‘El Patio en Cuaresma’, una cita que busca poner en valor el patrimonio musical de nuestra provincia. Con el sol de media tarde bañando la arquitectura del recinto y un cartel que había generado una enorme expectación, el ambiente que nos recibió fue el de las grandes ocasiones: aforo completo y esa inconfundible atmósfera de impaciencia y respeto que el público sevillano regala cuando se dispone a escuchar música procesional.
Nuestra actuación estuvo dividida en dos bloques diferenciados, todos ellos con marchas dedicadas a la Virgen María. Para el primero, de corte más clásico, se interpretaron obras que actúan como pilares en nuestro estilo e identidad. Soledad de San Pablo, Macarena, Divina Pastora de Cantillana y Un cielo para mi Virgen fueron las primeras marchas a interpretar. Con esta selección, buscamos asentar el sonido en el recinto y ofrecer al público esas composiciones tradicionales que nos han acompañado durante décadas antes de dar paso a las obras más actuales.
El sol seguía bañando la tarde del domingo, y el concierto continuó con un segundo bloque enfocado en la etapa más reciente de la formación, mostrando la evolución compositiva de los últimos años. Comenzamos esta parte con la conocida adaptación del Ave María y Cordis Mariae. Acto seguido, interpretamos María, Reina y Madre y cerramos el repertorio oficial con Llora la Esperanza. Estas cuatro marchas sirvieron para exponer la riqueza armónica y los matices del estilo actual de la banda, ofreciendo un contraste claro con respecto a las piezas clásicas interpretadas al inicio.
Antes de poner el broche final al concierto, se vivió uno de los momentos más emotivos de la tarde cuando nuestro director, Dionisio Buñuel, tomó la palabra para compartir la labor social en la que se encuentra inmersa la banda. Acompañado por Yolanda Mora, presidenta de la ONG Infancia Solidaria, explicó los detalles de la campaña de ayuda destinada a Yao Ariel, un niño que padece un tumor facial y que se encuentra a la espera de una intervención quirúrgica. La banda quiso así aprovechar el altavoz que supone este tipo de eventos para visibilizar esta causa y mostrar su compromiso más allá de lo musical.

Con este contexto presente, la interpretación del bis cobró un significado especial. La marcha ¡Victoria! no sonó únicamente como el cierre de nuestra actuación, sino que se transformó en un mensaje de aliento dedicado al pequeño Yao Ariel. Sus notas sirvieron como un grito de esperanza y celebración ante la adversidad, convirtiendo el final del certamen en un deseo musical de triunfo para su próxima operación.