Broche final a la Cuaresma en Cajasol: El último compás antes de la Gloria
El patio de la Fundación Cajasol volvió a convertirse, en la Cuaresma 2026, en el epicentro sonoro de la ciudad. Bajo el marco del ciclo «Tramos de Cuaresma», el domingo 15 de marzo la Banda de cornetas y tambores Nuestra Señora de la Victoria, Las Cigarreras, ofreció un concierto que no fue una cita más en la agenda: fue la despedida oficial de los escenarios de concierto para sumergirse, de lleno, en la inminencia de la Semana Santa.
Las Cigarreras, compareció ante una Sevilla que aguardaba con el corazón en un puño su última gran cita en un escenario de concierto antes de que los instrumentos busquen el cielo abierto de la Semana Santa. Con la batuta precisa y magistral de Rafael Vázquez liderando la formación, el acto fue conducido por la palabra elegante de Francisco José Borge, quien se encargó de hilvanar los sentimientos de una velada que comenzó bajo el clasicismo evocador de Nuestro Padre Jesús «El Cautivo», sirviendo de prólogo perfecto a la espiritualidad contenida de Anima Christi y a la delicadeza sonora de Dios Padre, Dios del Amor.






El programa avanzó ganando en intensidad y matices, demostrando por qué esta formación sigue siendo el faro estilístico de la corneta y el tambor, fluyendo con naturalidad hacia la sensibilidad de La otra mejilla y esa plegaria universal que es Más cerca, oh Dios, de ti. La madurez musical de la banda se hizo palpable en la potencia narrativa de Ante Anás… El Hijo de Dios y en la profundidad mística de Yo soy la luz del mundo, piezas que envolvieron el patio en una atmósfera de recogimiento absoluto. El virtuosismo técnico alcanzó su cénit con las complejas armonías de Gath Shemânîm, una obra que exigió la máxima entrega de los músicos antes de encarar el epílogo de la noche.
El cierre, cargado de la solemnidad que exige el protocolo cofrade, llegó con la interpretación de Agnus Dei, seguida de los sones de la Marcha Real y Cantemos al Amor de los Amores, poniendo así el broche de oro a una actuación que ya es parte de la memoria sentimental de esta Cuaresma.
Con el eco de la última nota todavía resonando en las paredes de la Fundación Cajasol, los músicos de Las Cigarreras guardaron sus instrumentos sabiendo que el siguiente compás ya no tendrá el abrigo de un auditorio, sino el aroma del incienso y el rumor de la multitud. Se cierran así las puertas de los teatros para abrir de par en par las de la ciudad, dejando a Sevilla a las puertas de una nueva Gloria donde el sonido de la Victoria volverá a ser el latido constante de sus calles. La música ha terminado su tiempo de espera y solo queda aguardar a que el primer mazo golpee el parche para que el sueño, por fin, se haga realidad.
Fotos: Enrique Coto Jiménez