El 12 de abril de 2019 la Avenida Padre García Tejero se preparaba para acontecer la salida de la cofradía del Santo Cristo de La Misión, nazareno de tamaño natural, cuya talla pertenece al escultor Don José Manuel Bonilla Cornejo. Era Viernes de Dolores en Sevilla.

Día soleado y sin amenaza de lluvia. Ambiente cofrade y muy característico de dicha corporación, en la que hijos, padres y abuelos se dan cita para acompañar al misterio de La Misión en su recorrido por el barrio sevillano de Heliópolis.

Debido a las inclemencias meteorológicas del año 2018, la hermandad no pudo celebrar su salida procesional y, es por esto, que este 12 de abril todo el barrio y las personas que fueron a presenciar la procesión, disfrutaron con más ilusión y esperanza que nunca.

En torno a las 18 horas, la puerta de la Parroquia San Antonio María Claret se abría para dar comienzo a la estación de penitencia, cuyo grupo de nazarenos es formado, en su mayoría, por los jóvenes y hermanos del Colegio Claret.

Así pues, tenía lugar la simbiosis que a tanta gente le provoca ese escalofrío de la cabeza a los pies: La Cruz de Guía disponiéndose a salir de la Parroquia, el gran aplauso de los allí presentes y el primer “palaum” de los tambores de la Banda Sagrada Columna y Azotes, conocida popularmente como la juvenil de Las Cigarreras y formación a la que tanto cariño aguardamos.

Con todo el grupo de nazarenos en la calle, los ciriales comenzaban a tomar su salida y el paso de misterio del Santo Cristo de La Misión de disponía, bajo el mando del capataz Antonio Santiago Muñoz, a dar comienzo a su recorrido procesional.

La Banda de Las Cigarreras interpretaba la Marcha Real estando el paso de misterio en el patio, previo a la primera calle del recorrido. Posteriormente, Sobre los Pies te lleva Sevilla fue la composición, de Pedro M. Pacheco, que los costaleros, el público y la propia banda disfrutaron en la primera “revirá”.

En la calle Periodista Ramón Resa acontecía el habitual “saludo” del paso de misterio al Centro de Mayores Alhema. La marcha que interpretó la banda fue Rocío. Minutos después, a su paso por la calle Monzón, hizo lo propio en la Residencia de Mayores Claret, a los sones de Soledad de San Pablo y Pasión, Muerte y Resurrección, entre las cuales pudo escucharse una saeta mientras la percusión tocaba el paso lento en palillera.

La tarde oscurecía y el sol, ya no visible, cedía a la luna el cargo de ser testigo e iluminar con luz más selecta y elegante el transcurso final de la cofradía. A su paso por la Avenida de Reina Mercedes, la corporación se dirigía al barrio de Heliópolis, donde el blanco de las casas y el verdor y olor de los naranjos hacen crear un auténtico, inolvidable y característico clímax de Viernes de Dolores.

Las marchas de corte clásico pasaron a una connotación más moderna sin perder el estilo de una banda que celebra el cuarenta aniversario de su fundación.

A la entrada de la primera calle del barrio de Heliópolis, la interpretación que pudo disfrutar la multitud fue Por Triana, Soberano, compuesta por Rafael Vázquez Mateo y José Manuel Reina Romero.

Tras más de dos horas inmersos en esas calles llenas de naranjos con los últimos brotes de azahar todavía presentes en muchas de sus ramas, desde la calle Uruguay acontecía el último giro antes de dirigirse a la entrada del templo. La marcha que tocó la banda fue Eucaristía.

Se acercaba el momento de poner punto y final a la jornada que tan bien había transcurrido. Con las luces de la avenida apagadas, la visibilidad apreciada era proporcionada por aquella luna de la que antes hablaba y los candelabros de un paso de misterio caoba imponente.

Entre cada composición musical, sólo se percibía el sonido de un timbal que acompañaba el compás de los costaleros. De este modo, Sagrado Decreto, Y fue Azotado, Cordis Mariae, Costalero del Soberano y Ave María fueron las marchas que los presentes en la entrada pudieron disfrutar.

Una vez el misterio en el interior del templo, la banda puso el broche final con la Marcha Real a tan ansiado y esperado día de vísperas de la Semana Santa de Sevilla.

A tan sólo dos días del Domingo de Ramos, la Hermandad de La Misión pudo ser partícipe de su estación de penitencia por las calles de su barrio, acontecimiento que no sucedía desde el 2017.

Fotografías: José Manuel Marta Campaña