Con la satisfacción y el cansancio que otorga una Semana Santa plena como fue la de 2017, nos encontrábamos de nuevo en el compás trinitario para afrontar el que siempre será nuestro broche de oro a la Semana Santa de Las Cigarreras, el Sagrado Decreto de la Trinidad.

Los primeros rayos de sol brillaban sobre el dorado de un misterio alegórico que en esta ocasión se encontraba exornado con flores blancas y que fue recibido entre aplausos y los sones de la Marcha Real en su salida. Posteriormente serían los sones de Azotes y Sagrado Decreto los que acompañarían el discurrir de la cofradía por el interior del recinto salesiano.

El discurrir de la Hermandad de la Trinidad hacia la carrera oficial estuvo marcado por el intenso calor que nos acompañó durante toda la semana. Un repertorio mayoritariamente clásico fue el escogido para este tramo, con la habitual excepción de la calle Orfila, donde la Banda de Las Cigarreras siempre tiene un recuerdo para la Hermandad de los Panaderos, sonando Al Señor de la Sagrada Cena y Jesús en su Prendimiento en la puerta de la Capilla de San Andrés.

Ya en la Campana, sonaron Sobre los pies te lleva Sevilla, Sagrado Decreto, y uno de los grandes estrenos de 2017, Lux Aeterna, que cerraba el círculo de nuestra Semana Santa, ya que fue la primera y la última marcha que Las Cigarreras interpretó en Campana (Domingo de Ramos y Sábado Santo respectivamente). Un momento lleno de emotividad al estar dedicada esta composición a los Donantes de órganos y al propio misterio del Sagrado Decreto.

El discurrir por el resto de la carrera oficial transcurrió con la normalidad habitual dejando momentos como la interpretación de Alegoría de la Fe en los palcos de la Plaza de San Francisco, o Bendícenos Jesús en la Plaza Virgen de los Reyes, para emprender el camino de vuelta.

Llegaba la Cuesta del Bacalao, la Cuesta del Rosario, el entorno de la Alfalfa… Zonas donde el público llenaba todos los rincones y nuestra música alcanzaba una gran conjunción con el trabajo de los costaleros comandados por Juan José Gómez Sánchez. De este modo, en la Cuesta del Bacalao se escucharon Dulce Nombre de María, Y dijo Anás… y Prendido; y en la Cuesta del Rosario Señor de Sevilla, Divina Pastora de Cantillana y Llora la Esperanza.

Una vez alcanzada la confluencia de las calles Odreros y Boteros, la Hermandad imprimió un ritmo mayor al cortejo en comparación a otros años, dejando a las claras su intención entrar un poco antes. Una tendencia a la que asistimos últimamente en la Semana Santa de Sevilla, y más tras los acontecimientos que tuvieron lugar días antes en la Madrugá.

Tras un majestuoso discurrir por la calle Sol, la calle de la Trinidad por antonomasia, nos encontramos de nuevo en «el cancel» trinitario para disfrutar de una de las entradas más emotivas del año. La entrada del broche a toda una Semana Santa que en esta ocasión tuvo como sones marchas como Ante Caifás… El Hijo de Dios, Ave María, En mis recuerdos… y Lux Aeterna. Un auténtico resumen musical a lo que ha sido nuestra Cuaresma y nuestra Semana Santa 2017 que encontró en los acordes de Lux Aeterna ese punto de partida en el que todo músico piensa al llegar aquí… Todo vuelve a empezar cada año en la Trinidad.