Miércoles 28 de marzo de 2018, cae el ocaso sobre la ciudad de Sevilla y en pleno corazón de esta, nuestra banda esperaba ansiosa la Hermandad de los Panaderos. Estas plumas que indican el comienzo de esta mágica noche, un olivo que da refugio al señor e indica el final de este gran paso de misterio, y Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder de la Hermandad de los Panaderos, que nos indica que Jesús otro año más será Prendido…

Cerca de las 21:30 horas, de la capilla de San Andrés salían los cuatro ciriales indicando el comienzo de esta noche tan especial para los que formamos parte de Las Cigarreras. Empezó a salir el paso muy poco a poco con casta y sentimiento, como todos los años, pero este sería especial. Para sorpresa de todos nosotros y de los allí presentes este año el olivo no estaba, debido a un problema en el basamento del mismo. Tras la salida del misterio el murmullo en la calle era constante: Tan diferente a todos los años anteriores, pero bonito como siempre. Otra visión del paso, desde nuestra perspectiva, podríamos decir que privilegiados al poder verle la espalda a este maravilloso Cristo, la cual nunca podíamos ver por la posición que ocupaba el olivo.

Con la sorpresa y los nervios en nuestros cuerpos se marcaba la Marcha Real, dando los primeros sones a este Miércoles Santo y con María, Reina y Madre se completaba esta primera chicotá de la salida de la hermandad. El camino hacia la Santísima Catedral seguía con una estupenda noche, en la cual, el paso de misterio caminaba por la calle Amor de Dios, llena de gente a los sones de Refúgiame.

Ya cerca del Duque y llegando a carrera oficial, en la calle San Miguel se interpretó la marcha recuperada para nuestro repertorio en este 2018: Mi cristo para Sevilla. Con una larga chicotá el paso llegó a la Plaza del Duque, justo antes de la Plaza de la Campana, con la marcha En tu buena muerte.

Entrabamos en carrera oficial con la marcha Sagrado Decreto, del leonés Nicolás Turienzo. Acabando la marcha y con el paso arriado antes de la revirá con la Campana el capataz del paso Juan Manuel Martín Núñez le dedicaba la levantá y la Campana al hermano mayor de esta Hermandad, Don Ildefonso Martínez Gil, el cual no pudo acompañar este año a la hermandad haciendo estación de penitencia. Tras este emotivo momento el paso reviraba a sones de Inspiración, con el final de esta marcha y una gran zancada el paso llegaba al palquillo.

Otra gran chicotá que comenzaba con la marcha Lux Aeterna, empezaba la gran revolución que se iba a dar en la Campana al paso de este misterio, con sencillos pero bonitos y elegantes cambios, este imponente paso se acercaba a la revirá con Sierpes, donde la banda empezaría a tocar la obra Silencio, ante Herodes… el hijo de Dios, de Cristóbal López Gándara, con la cual el paso daba un monumental izquierdo justo en el silencio de la marcha y salió con mucha fuerza de esta plaza de la Campana .

Avanzó el paso por Sierpes a los sones de marchas clásicas de nuestra banda como fueron: Virgen de la Victoria, Cristo de las Siete Palabras y Nuestra Señora de Consolación y Lágrimas. Seguía el paso de misterio camino a la Santa Catedral y por la Avenida de la Constitución, se pudieron escuchar marchas como Divina Pastora de Cantillana, Amor de Madre, Por Triana soberano o Macarena, por último, a los sones de la Marcha Real, éste entró en el templo.

Sin darnos cuenta ya andábamos de vuelta, la salida de los ciriales por la puerta de la catedral nos anunciaba que nuestro próximo destino ya sería nuevamente la calle Orfila, y a los sones de la Marcha Real y Misericordia Isleña emprendíamos la vuelta hacia la capilla de San Andrés, aunque nos quedaban grandes momentos en el camino en los que viviríamos grandes emociones, uno de ellos como no, en la Cuesta del Bacalao, abarrotada de público como todos los años. El paso de misterio del Prendimiento, ante una gran expectación subió a sones de tres grandes marchas: La primera de ellas Jesús en su prendimiento, la siguiente marcha que se interpretaría sería Prendido donde comenzaría la revirá y terminaría la marcha Ante Caifás, el Hijo de Dios con el paso ya andando por la calle Placentines.

Se acercarían algunas estrecheces y alguna chicotá a tambor y palillera, hasta que en la calle Francos se pudieron escuchar marchas como: Madrugá sevillana o Luz de Misericordia. Mas adelante en la revirá con Chapineros pudimos escuchar una de las marchas que más llegan a las hermandades y al público en general como fue Costalero del Soberano que dio pie a uno de los grandes momentos de la noche.

Dos de la madrugada, y en plena noche Sevillana poníamos rumbo a esa plaza con magia para esta hermandad. Uno de los grandes momentos del Miércoles Santo, con el Salvador de nuevo de testigo. Al fondo se escucha la marcha Esa espina de tu cara, cuando el frontal dorado de este paso de misterio se deja ver ya casi entrando a la plaza. Con la gran marcha de nuestro director, Pedro Manuel Pacheco, Y dijo Anás… llegábamos de pleno a esta plaza llena de gente que no quería perderse este momento tan especial. El silencio se hacía de notar cuando la banda comenzó a interpretar Ave María, donde tan solo se escuchaban algunas ordenes que Juan Manuel Martín mandaba a su excepcional cuadrilla de costaleros. Con golpes de timbal empezaba la marcha En mis recuerdos… una composición que este gran paso supo andar a su manera, de la forma más sublime dejando encantados a los allí presentes. Con la última levantá, dedicada a la Semana Santa de Sevilla por el capataz del paso, un año más nos despedíamos del Salvador con la marcha Sobre los pies te lleva Sevilla.

Con el paso de misterio ya metido en la calle Cuna, íbamos a vivir los últimos momentos de este peculiar Miércoles Santo por las calles de Sevilla. En esta larga calle que llevaría al final de su estación de penitencia, la banda interpretó multitud de marchas como fueron: Pasión muerte y resurrección, Llora la Esperanza, Alegoría de la fe o Noches de Lunes Santo.

Las tres de la madrugada y llegábamos al final de la calle Cuna, al fondo ya se veía Orfila entre la multitud que llenaban las calles por donde pasaba la hermandad, la banda comenzó el final de su Miércoles Santo con la marcha Al Señor de la Sagrada Cena, con la cual el paso ya se metía de nuevo en su calle, y a escasos momentos de que todo llegara a su fin. Pero antes aun nos quedaban las dos últimas marchas con las que nuestra banda y el paso de misterio de la Hermandad de los Panaderos darían gloria a la ciudad de Sevilla y los últimos sones a esta jornada.

Con silencio impoluto en una abarrotada calle Orfila se pudo escuchar el sonido característico de las palilleras de nuestra percusión dando comienzo a la marcha Y fue azotado, pero esta no sería la última aun quedaría tiempo para otra pieza más la cual sería Soberana, una de nuestras marchas más recientes incluidas en el repertorio de nuestra banda. Con estos sones el paso encaraba la capilla de San Andrés y, como no, con la Marcha Real el paso ya dentro de la capilla finalizaba nuestro Miércoles Santo. Uno de los que pasará a la historia, un día señalado en el calendario por todos nosotros y que podremos decir que vivimos de una manera tan bella como peculiar…

Fotos: Joaquín Galán y Pepe Ortega.