El próximo día 19 de enero de 2019 en la Basílica de la Macarena, y durante el concierto que la Banda de Las Cigarreras ofrecerá en su 40º Aniversario dedicado a los donantes de órganos y trasplantados, tendrá lugar el estreno de la nueva marcha de Cristóbal López Gándara: Ante Pilatos… el Hijo de Dios.

Esta marcha viene a cerrar el ciclo de marchas procesionales dedicadas a “los juicios de Jesús” que el propio compositor y la Banda de Las Cigarreras comenzaron hace unos años.

Tal como el propio Cristóbal hizo en ocasiones anteriores, os traemos el texto en el que el compositor desgrana esta nueva obra que pasará a engrosar el repertorio de la Banda de Las Cigarreras.


Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

Esta historia no comienza con la primera marcha que escribí para Las Cigarreras, sino con la segunda, Ante Anás… El hijo de Dios. Quiso la providencia que con la que a nivel narrativo da comienzo esta tetralogía de marchas procesionales, surgiera la idea de dar cohesión, a través de un hilo argumental, al resto de obras que estaban por escribir.

Han pasado cuatro años, desde agosto de 2014 hasta agosto de 2018, en los que se ha dado vida a esta música, reflejando uno de los aspectos más oscuros de la Pasión, los juicios a los que fue sometido Jesucristo donde los mismos males que asolan la sociedad de nuestros días, la inquina, la rabia, el miedo, el odio… Dieron con la indigna sentencia de Poncio Pilato.

Los títulos de las cuatro obras no son arbitrarios, y es que confluyen los dos elementos, el humano representado por los jueces y lo divino, el Hijo de Dios, este inmutable, y es que debemos recordar en la música cofrade a lo que estamos escribiendo. Los elementos ornamentales de nuestra Semana Santa son importantes para llegar al pueblo, pero lo que debe de primar es el mensaje que hay detrás de la puesta en escena. Nos hace falta más hablar del Hijo de Dios, sobre lo que representa y el mensaje que nos legó.

En esta música, que huye de toda condición populista, se resumen numerosos años de formación académica. No nos podemos quedar en lo superficial, hay que ver qué mensaje que se quiere transmitir. Más escuchar y menos oír. Cuando conseguimos como creadores que el intérprete sienta la obra suya y así lo transmita al público, y este a su vez comprenda el mensaje, el círculo se cierra y da sentido completo a la creación musical. Es por ello que aquí os traigo que es lo que he querido contar con música en esta última obra, y para ello acudiremos a las palabras del Evangelio según San Lucas:

Lucas 23

Juicio de Jesús ante Pilato

23 Entonces todo el Concilio llevó a Jesús ante Pilato, el gobernador romano. Comenzaron a presentar su caso: «Este hombre ha estado llevando al pueblo por mal camino al decirles que no paguen los impuestos al gobierno romano y al afirmar que él es el Mesías, un rey».

Entonces Pilato le preguntó:

—¿Eres tú el rey de los judíos?

Jesús contestó:

—Tú lo has dicho.

La introducción de la obra contiene el elemento principal de la misma, el motivo que representa a Pilato.

Una sencilla melodía, desposeída de vacuos artificios, y que pone en situación al oyente, un ambiente de tensión y duda sobre los designios que ha de tomar Pilato.

Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

Pilato se dirigió a los principales sacerdotes y a la multitud y les dijo:

—¡No encuentro ningún delito en este hombre!

Pero insistían:

—Con sus enseñanzas causa disturbios por donde va, en toda Judea, desde Galilea hasta Jerusalén.

—Ah, ¿es galileo? —preguntó Pilato.

En esta segunda sección el cuerpo armónico acomete una frase musical ruda y violenta, que representa a esa multitud enfurecida porque Pilato no encuentra delito ninguno en Jesucristo, al que le seguirá también las cornetas respondiendo con el mismo motivo musical, el cual desintegra al de Pilato, está perdiendo el poder ante las acusaciones de la multitud.

Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

Cuando le dijeron que sí, Pilato lo mandó a Herodes Antipas, porque Galilea estaba bajo la jurisdicción de Herodes, y dio la casualidad de que se encontraba en Jerusalén en ese momento.

Herodes se alegró mucho por la oportunidad de ver a Jesús, porque había oído hablar de él y hacía tiempo que quería verlo realizar un milagro. Herodes le hizo una pregunta tras otra, pero Jesús se negó a contestar. 10 Mientras tanto, los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa se quedaron allí gritando sus acusaciones. 11 Entonces Herodes y sus soldados comenzaron a burlarse de Jesús y a ridiculizarlo. Finalmente le pusieron un manto real y lo enviaron de regreso a Pilato.12 (Herodes y Pilato, quienes habían sido enemigos anteriormente, ese día se hicieron amigos).

Aparece la figura de Herodes, y como no podía ser de otra forma, aparece el motivo que lo representa en la anterior obra, Silencio, ante Herodes… El Hijo de Dios, de diversas formas tanto a modo de elemento principal de la acción como de contrapunto, siendo una sección fugaz pues todo lo que hay que decir sobre este juicio se dijo en dicha obra.

Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

Para representar esa unión que surge entre Herodes y Pilato, se funden el motivo de Pilatos con la introducción del cuerpo armónico de Silencio, ante Herodes… El Hijo de Dios. Este hecho servirá de prefacio a la entrada del solo.

Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

13 Entonces Pilato llamó a los principales sacerdotes y a los otros líderes religiosos, junto con el pueblo, 14 y anunció su veredicto: «Me trajeron a este hombre porque lo acusan de encabezar una revuelta. Detenidamente lo he examinado al respecto en presencia de ustedes y lo encuentro inocente. 15 Herodes llegó a la misma conclusión y me lo devolvió. Este hombre no ha hecho nada que merezca la pena de muerte. 16 Así que lo haré azotar y luego lo pondré en libertad».

El solo representa la humanidad y el perdón de Pilato a Jesús, no ve delito alguno en las acciones de Jesús y por eso el ambiente de duda, tensión y violencia se convierte en una música espiritual, que refleja la clemencia de Pilato. Este solo se convierte luego en dúo utilizando el mismo material musical, representando a Claudia Prócula que invita a su esposo a no enjuiciar a Jesús, como nos dice Mateo en su evangelio (27:19): No te mezcles en el asunto de este justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho.

Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

18 Pero un gran clamor surgió de la multitud, y a una voz la gente gritó: «¡Mátalo y suéltanos a Barrabás!». 19 (Barrabás estaba en prisión por haber participado en un levantamiento contra el gobierno en Jerusalén, y por asesinato). 20 Pilato discutió con ellos porque quería poner en libertad a Jesús, 21 pero la multitud seguía gritando: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!».

22 Por tercera vez insistió Pilato: «¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido? No encuentro ninguna razón para condenarlo a muerte. Lo haré azotar y luego lo soltaré».

De nuevo la turba entra en acción tras el dúo de cornetas y el ambiente sonoro de la obra cambia, se está preparando la sentencia. Aparecen fulgurantes llamadas de cornetas imitando a la turba gritando ¡Barrabás, Barrabás!, mientras el tema de la clemencia de Pilato y Claudia Prócula intenta resistir las acometidas del resto de la banda.

Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

23 Pero la turba gritó cada vez más fuerte, exigiendo que Jesús fuera crucificado, y sus voces prevalecieron. 24 Entonces Pilato sentenció a Jesús a muerte como la gente reclamaba. 25 Como habían pedido, puso en libertad a Barrabás, el que estaba preso por levantamiento y asesinato. Y les entregó a Jesús para que hicieran con él como quisieran.

La obra termina con la Sentencia de Pilato. Se ve sometido ante la furia de la multitud y cambia su decisión. Aparece de nuevo el tema de Pilato, toda la sección del comienzo de la obra, pero con un nuevo elemento musical. Para representar este cambio de decisión utilizamos a los trombones y bombardinos para que acometan el motivo de Pilato del comienzo pero por movimiento retrógrado, es decir en sentido contrario.

Ante Pilatos… El Hijo de Dios, según Cristóbal López Gándara

Y así termina esta historia. Una historia de cuatro años, la cual me ha permitido conocer desde dentro a una formación musical maravillosa, no sólo en lo musical sino sobre todo en lo personal. Gracias a Pedro, Rafa, Vicente, en general a todos y cada uno de los componentes, y sobre todo a Dioni por el cariño, la confianza y la amistad. Y haciendo acopio del sentimiento Cigarrero os digo como ellos dicen tantas veces: Que nuestra música sea siempre en vuestros corazones.

Gracias. Cristóbal López Gándara.

Fotografía: Alejandro Mármol