Disfrutar. Ese verbo que según el diccionario se define en “Percibir o gozar los productos y utilidades de algo”, pero que según Sevilla es lo que sentimos cuando escuchamos “niño despierta, que es Domingo de Ramos”.

Pues bien, hoy es el día de disfrutar. Es la hora de recordar con una sonrisa esas cosas que nos parecían un mundo hace meses y hoy no son más que una anécdota. Es la hora de ver el esfuerzo de todo un año, los ensayos, las horas de autobuses. Es la hora de acordarnos de esos compañeros que por trabajo, por estudios o por problemas personales no pueden acompañarnos esta Semana de Gracia. Es la hora de recordar esa parte de una marcha que repasábamos en casa porque no terminaba de salir. Es la hora, en definitiva, de mirar atrás y ver el largo camino que lleva hasta la Calle Sol en unas horas, donde el Señor de la Cena llenará de gozo nuestros corazones al son de Eucaristía.

Esta bendita locura que es la música cofrade, la experimentarán a su manera los compañeros de la Encarnación en el compás del Porvenir, los compañeros de Tres Caídas de Triana en San Juan de la Palma, o los maestros de Arahal en San Julián, los queridos amigos de la Presentación al Pueblo allá por esa Capilla de la Calle San Jacinto, corazón de Triana un Domingo de Palmas. Por Córdoba, tras el Gitano la Pasión de Linares, por tierras malagueñas, tras el Señor de la Humildad la Esperanza de Málaga, en Cádiz los amigos de León tras el Señor del Amor Despojado… y tantos, tantos lugares donde la música será una sensación plena de disfrutar que hará que esta pasión que nos une a todos los músicos cofrades tenga su momento álgido en esta Semana que da comienzo hoy.

Es la hora, es el día, el momento de disfrutar compañeros… Sea así.