24 de Mayo de 2017

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Los estrenos 2016: Prendido

Los estrenos 2016: Prendido

Continuamos repasando los estrenos de la Banda de Las Cigarreras cara a la Semana Santa 2016. Y si ayer intuíamos aromas a Martes Santo con Ante Anás… el Hijo de Dios, en esta ocasión avanzamos una jornada más en la Semana Mayor hispalense para detenernos en la Calle Orfila. Calle que cada Miércoles Santo alberga el día más grande para la Hermandad de Los Panaderos. Francisco Javier Torres Simón tomó en esta ocasión a la Hermandad del Prendimiento para inspirar su nueva obra… Prendido.

Así pues, os dejamos con el vídeo de la composición el día de su estreno, en el segundo concierto del IV Ciclo Manolo Pardo… In memoriam, así como con el texto que el propio compositor ha redactado para disfrute de todos vosotros.

Prendido, según Francisco Javier Torres Simón

Antes de nada quería agradecer una vez más a todos los componentes de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Victoria, Las Cigarreras, y a su dirección musical formada por Dionisio Buñuel, Vicente Moreno, Pedro Pacheco y Rafa Vázquez, por confiar en mis composiciones, atreviéndose a romper estigmas de la música procesional en pos de avanzar sin complejos para situar a las bandas de cornetas y tambores a un nivel musical próximo a la de las orquestas sinfónicas.

La marcha Prendido es fruto de la proposición de la dirección de la banda por realizar una composición musical para la Hermandad de los Panaderos de Sevilla. De buen agrado acepté la invitación, ya que le tengo un especial cariño a esta hermandad. Esto es debido a que los últimos años de mi madre los disfrutó viviendo en la calle Javier Lasso de la Vega, acudiendo a esta hermandad para participar en los cultos.

Una vez decidido a componer la marcha, lo primero que hice fue acudir a las sagradas escrituras. Tal vez por deformación profesional, al ser compositor de bandas sonoras, leía las diferentes versiones de los apóstoles del nuevo testamento como si del guion de una película se tratara, intentando imaginar en mi mente cómo sonaría la música que acompañaría la descripción de los hechos.

Leí con detenimiento a San Marcos, San Mateos y San Lucas, pero sin duda, la narración de los hechos de San Juan me cautivaron. Su visión del prendimiento era tremendamente bélica, llegándome a impactar una descripción propia de una película de Tarantino, que decía:

“Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco.

Jesús dijo a Simón Pedro: “Envaina tu espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?”.

Evangelio según San Juan (18:10).

Tras leerlo, pude ponerme en los ojos de San Juan y sentir la violencia que pudieron vivir todos los allí presentes en el momento de la captura de su Dios, nuestro Dios.

Al instante lo tuve claro; tenía que componer una marcha que fuera capaz de transmitir esa energía, por lo que comencé a trabajar en la estructura.

Los Panaderos 2015 - Foto: Joaquín Galán
Los Panaderos en su salida 2015 – Foto: Joaquín Galán.

La primera idea fue dividir la marcha en tres partes:

  • La primera tenía que transmitir la violencia descrita por San Juan, mostrando esas idas y venidas de acusaciones, creando una yuxtaposición entre la voz firme y sentenciadora de los captores y la voz dulce y apaciguadora de Jesús.
  • La segunda parte debía transmitir el recogimiento de Jesús, donde justo en este momento se hacía firme su predicción expuesta en la Última Cena, resignándose definitivamente a la voluntad de Dios.
  • La tercera parte debía sugerir mediante tambores la marcha del reo a su ejecución.

Con la estructura clara dejé reposar la marcha y continué trabajando en otros proyectos aparcando la tarea para más adelante. Pocas semanas después me ocurrió algo a lo que no puedo darle una explicación clara, pero marcaría el carácter y estilo de la marcha.

Siendo fin de semana, me encontraba por la mañana acostado en la cama con la sensación de haber tenido en mi cabeza una melodía rondando. Debo decir que no suelo ser nada místico. Es más; soy de los que defiendo que la composición es una cuestión de trabajo y disciplina, pero algunas veces pasan cosas como ésta.

Me levanté inmediatamente de la cama y me fui flechado al piano a intentar tocar lo que había escuchado antes de levantarme. Eran las melodías de cornetas del comienzo de la marcha y la del piano tras el solo.

Melodía inicial

Melodía Inicial de Prendido

Melodía después del solo

Melodía tras el solo de Prendido

En piano sonaban genial, aunque de forma extraña me daba la sensación de que estaba plagiando a alguien. Me resultaban demasiado familiar para que fueran originales. Durante un buen rato intenté identificar a qué se parecían, pero al no poder encontrar similitud con nada que hubiera escuchado antes me di cuenta de que, aún sin querer aceptarlo, ésta melodía se había revelado ante mí de una forma inusual.

Insisto, no soy de los compositores que les guste usar palabras como inspiración, pero aún siendo yo el primer sorprendido, esto fue lo que ocurrió.

Con el material sobre papel era el tiempo de trabajar; contaba con una melodía potente y otra tremendamente espiritual idónea para dos de las tres partes de la marcha, así que el trabajo que quedaba era complementar la composición y ensamblar el material musical.

Con la melodía inicial, transmitiendo la furia con la que habían llegado los captores, necesitaba una segunda melodía que funcionara como contrapunto a tanta energía. Una voz que transmitiera paz; como si fuera la voz de Jesucristo intentando calmar el caos. De ahí nació la contra-melodía que llevan los cornetas primero y las trompetas luchando contra la melodía principal. En adelante podréis seguir las partes según el minutaje indicado conforme al siguiente vídeo.

Contrapunto inicial [0:58]

Contrapunto inicial de Prendido

A este juego contrapuntístico se le suma la contestación de los trombones y bombardinos:

Contrapunto inicial [1:09]

 Contrapunto inicial de Prendido

De forma similar al desarrollo melódico de la 5ª Sinfonía de Beethoven, descompuse ambas melodías, y sus respectivas armonías, para crear un puente entre ambas partes que generaran un cambio estilístico interno drástico, pues pasaba de un universo musical muy contrapuntístico, y casi estridente, a un pasaje delicado de notas largas, casi con forma de coral.

Fue aquí donde pensé que necesitaba un timbre diferente. Un sonido melancólico que transmitiera introspección, pues debíamos meternos en la mente de Jesús. En mi cabeza lo tenía claro, necesitaba el sonido rasgado y apagado de trompetas con sordinas. Era perfecto para este pasaje musical pero, ¿sordinas en una banda de cornetas y tambores?

Con las ideas claras, aunque sin saber si iba a ser posible por cuestiones logísticas, lo hablé con Vicente Moreno, amigo y director musical de la banda. Le expliqué que sabía lo que significaba usar sordinas y que tendrían que cargarlas en la calle, pero musicalmente el resultado iba a ser espectacular.

Lo cierto es que le pareció una buena idea desde el primer momento, por lo que sabiendo que no había trabas, seguí trabajando, siendo éste el resultado…

Trompetas con sordina [2:19]

Trompetas con sordinas en Prendido

Con las dos primeras partes de la marcha, compuesto incluso el solo, quedaba por rematar el final. Esta parte de la marcha sufrió diversos cambios, pues aunque todas las versiones me gustaban, debía buscar la que mejor transmitiera la esencia de la captura.

Melodía de trompetas [3:29]

Melodías de trompetas en Prendido

El resultado fue una nueva deconstrucción de la melodía inicial, casi imposible de identificar, donde cada juego de instrumentos representan al tumulto alzando su voz en forma de melodía, vitoreando el triunfo de haber capturado a Jesús sobre un lecho de percusión que vaticina su muerte próxima.

Deconstrucción melódica final [4:07]

Deconstrucción melodica final

Y muchos de los que hayan llegado hasta este punto pueden pensar; ¿Y para qué todo esto? Sería entonces cuando yo preguntaría de igual forma ¿y por qué no?

¿Por qué es así Prendido?

La composición es un ejercicio intelectual, y un compositor, si lo es de verdad, disfruta del proceso compositivo. Aprecia cada nota que coloca con esmero al igual que una bordadora cuida cada puntada de hilo del manto que realiza para su virgen sabiendo que, aunque si se pasa un poco, nadie notará que ese hilo no está bien puesto del todo. Pero ella sí lo sabe, y lo mima, y siente el placer de hacer las cosas bien. Lo hace por ella, sabiendo además para quién es.

He hablado de deconstrucciones melódicas, y podría hablar de armonías híbridas, estructuras modales, contrapuntos fugados y un sin fin de requiebros técnicos que contiene la marcha Prendido; pero lo cierto es que nada de eso importa.

Si esta marcha es como es, se debe a que, al igual que un escritor emplea la gramática que conoce, un compositor usa los recursos estilísticos que tiene en su vocabulario musical para “escribir”, y éste es mi vocabulario.

Podría hablar de mil ejemplos, como las famosas cruces de Bach, donde el compositor inunda de gestos su música en las que, tal vez sólo él, o algún loco que se dedique a analizar en profundidad su obra, identifique y aprecie los entresijos de la partitura.

Mi marcha tiene un poco de eso… de detalles que la gente escucha disfrutándola pero sin saber muy bien qué ha pasado.

Me encanta esa sensación del mago que conoce el truco, lo hace, lo muestra, y aún así la gente queda encantada por lo sucedido, y da igual que todos sepan que no es cierto lo que ven, o no sepan por qué suena como suena, pues lo importante de la magia, al igual que la música, es que nos hace creer en otra realidad.

Prendido es una marcha rompedora, atrevida, nacida del corazón y trabajada con mucha cabeza; qué puedo decir de ella siendo yo el autor.

Presentación de las novedades 2016 a las hermandades

Lo que espero es que, al igual que en la magia, Sevilla se deje llevar, no piense en artificios, lenguajes y corrientes estéticas. Que no sufra por desvelar el truco y, simplemente, se relaje y sienta a través de mi música el sufrimiento y la impotencia que pudo padecer San Juan al ver cómo su maestro marchaba Prendido hacia su cruz.

Francisco Javier Torres Simón

 

 

 

Director de comunicación. Componente en la segunda voz de cornetas.

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